Columbia Británica, una recarga de amor y naturaleza

Pareja caminando con raquetas de nieve en la Columbia Británica - Crédito: Destination British Columbia
¿Qué buscan las parejas? Sin duda, un viaje perfecto para celebrar el amor. Decidir un destino no resulta una tarea fácil y por eso, con frecuencia, se aventuran en un tour agotador con el afán de abarcar de todo un poco. Sin embargo, hay tesoros privilegiados como la Columbia Británica en Canadá, que tiene el don de la diversidad y que, por cierto, en invierno tiene un encanto innegable.
Explorar esta región del mundo es un regalo para el alma. Ahí, conectarse con la naturaleza resultará en un beneficio que reconocerán de inmediato como una dicha, los hará respirar profundo y sí, suspirar también. Un buen inicio para explorar con calma la Columbia Británica es aterrizar en Vancouver y, después, dejarse llevar. Y lo mejor, las distancias son relativamente cortas, así que el tiempo les rendirá.
Pasar del mar a la montaña nevada, recorrer un puente colgante en medio del bosque cuyo final se pierde entre la neblina de las montañas o navegar las aguas cristalinas en un ferry, cada día en esta provincia canadiense es una página en blanco para escribir su propia historia de amor.
Vancouver, una ciudad vibrante que invita al amor

Paseo sobre el Puente Capilano – Crédito: Destination British Columbia
Esta ciudad cautivadora con muchos atractivos es la más grande de la Columbia Británica. Si se hospedan cerca del malecón o Seawall, podrán ver el mar desde la habitación y deleitarse con los hidroaviones que vuelan a regiones cercanas. Sus edificios imponentes no hacen mella en la naturaleza. ¡Al contrario! Al final, resultan espejos gigantes que reflejan la maravilla circundante.
Muy cerca del centro de la ciudad se encuentra otra de las atracciones favoritas de los exploradores. Se trata del Capilano Suspension Bridge Park, donde pinos imponentes abrazan este puente colgante suspendido a 70 metros de altitud que parece flotar sobre el bosque. ¡Cruzarlo juntos será un reto que pondrá a prueba sus límites! Además, tendrán como recompensa un recorrido con vistas dignas de una postal que los invitarán a tomarse unas cuantas fotos.
Más hacia el norte, a 15 minutos del centro, está Grouse Mountain, el espacio ideal para la aventura y las actividades al aire libre. Ahí, un paseo en góndola los llevará hasta lo más alto de la montaña y, una vez en la cima, encontrarán caminos que les regalarán paisajes que roban el aliento. La diversión está garantizada durante todo el año, pero durante el invierno las aventuras se multiplican. Desde deslizarse juntos sobre trineos en las pendientes de la Sliding Zone y patinar en la pista de hielo, hasta maravillarse con la belleza de la nieve crujiendo bajo sus pies mientras dan un paseo en Light Walk, un sendero totalmente iluminado que rodea el lago Blue Grouse.
En el centro de Vancouver, no se pueden perder de un recorrido por Stanley Park, un bosque urbano de más de 4,000 metros cuadrados. La mejor manera de explorarlo es a pie o sobre dos ruedas, así que renten una bicicleta para descubrir los diferentes espacios de este oasis, desde senderos entre el bosque, hasta 28 kilómetros de malecón y playas impresionantes. Si buscan una opción aún más romántica, den un paseo en un carruaje jalado por caballos. Y si les gusta la vida marina, deténganse en el mundialmente famoso Acuario de Vancouver para disfrutar de un encuentro con adorables criaturas del mar.
Después de abrir el apetito, tomen el ferry para ir a Granville Island. Este lugar encantador los recibirá con el aroma tentador del afamado Mercado de Granville Island, donde podrán descubrir sabores irresistibles como bagels, tartas, postres recién horneados, productos frescos de la región y charcutería. Y para brindar por el amor, hagan una parada en la fábrica de cervezas Granville Island Brewing. Si desean conocer más sobre este barrio histórico, recorran sus calles peatonales que resguardan galerías de arte, tiendas de artesanías con tesoros únicos y mucho más.
Si se consideran foodies, la ciudad los invita a deleitar sus paladares con un sinfín de opciones para que se consientan todos los días. Para una cena a la luz de las velas, Chambar Restaurant es un excelente lugar, ya que es elegante, pero con un ambiente casual. Otro espacio que garantiza una noche espectacular es Reflections, en la terraza-jardín del Hotel Rosewood, con el horizonte de la ciudad como telón de fondo. Ahí el must es probar las tapas acompañadas de un cóctel exquisito inspirado en algún rincón de la Columbia Británica. Si prefieren un espacio moderno, hagan una parada en L’Abattoir Restaurant que los sorprenderá con su fusión de cocina del Pacífico Noroeste y un toque francés.
Victoria, un regalo con historia y otros encantos

Momento de descanso frente al Fairmont Empress Hotel – Crédito: Destination British Columbia/Jordan Dyck
Hay varias formas de llegar a Victoria, la capital de la Columbia Británica. Sin duda, una de las más divertidas es tomar el ferry y subir a la cubierta. Desde ahí también saldrán fotos bellísimas para su álbum romántico. Otra opción para los más aventados es subirse a un hidroavión para volar desde Vancouver hacia Victoria. Las vistas desde el aire les darán una perspectiva muy diferente para compartir en pareja. No importa la manera, lo importante es no saltarse esta ciudad con mucho encanto. Victoria es una invitación a recorrer la historia de la región y maravillarse con su arquitectura impresionante. Aunque se pueden hacer viajes de ida y vuelta el mismo día desde Vancouver, bien vale la pena descubrirla sin prisa.
Para disfrutar la ciudad, lo mejor es caminarla, así que paseen por sus calles y descubran sus pequeñas tiendas con tesoros que sólo pueden encontrar ahí. Por ejemplo, The Papery para comprar artículos de papelería preciosos y regalos únicos. Las joyas a la medida de Skanda los sorprenderán, así como los tres pisos repletos de títulos singulares de Russell Books.
Coman sabroso en Sally Bun, donde sirven panes recién horneados rellenos de pollo al curry o salmón, entre otros. Dejen espacio para el postre, los rollitos de nuez y arándanos son una delicia. Entre las experiencias culinarias que no se pueden perder están Fort Common, donde podrán disfrutar de un buen menú en una terraza, y Dutch Bakery & Diner, que tiene la mejor selección de postres.
Para una escapada natural, visiten el Parque Provincial Goldstream, ubicado en el noroeste de Victoria. Su entorno sereno, cedros enormes de 500 años, cascadas majestuosas y un río serpenteante que desemboca en el mar son solo algunos de sus atractivos. Un poco más adelante, subiendo por la escénica Malahat Drive, el mirador de Saanich Inlet regala vistas espectaculares del valle y el agua resplandeciente, será el lugar perfecto para una foto inolvidable juntos.
Si son amantes del vino, seguro disfrutarán las siguientes paradas. Comiencen en el viñedo Unsworth Vineyards, un verdadero paraíso de uvas donde podrán probar algunos de los mejores vinos de la región, ya sea en la sala de degustación o en su restaurante. Luego, diríjanse a la bodega y viñedo Blue Grouse Estate, donde podrán disfrutar de su característico vino Ortega mientras se maravillan con el viñedo de 18 hectáreas. Como última parada del día, visiten Merridale Cidery & Distillery, paseen por el huerto, exploren los terrenos hermosos y deténganse en el restaurante para saborear su comida fresca local. Antes de irse, no olviden llevarse una botella de sidra o licor de su tienda de regalos.
Algunas opciones de hospedaje ideales para los más románticos son Oak Bay Beach Hotel, donde sus albercas minerales, a la temperatura perfecta, los invitarán a relajarse mientras disfrutan de vistas espectaculares al Mar Salish y al majestuoso Mount Baker cubierto de nieve. Otra alternativa icónica es el Fairmont Empress, un hotel reconocido con impresionantes vistas al resplandeciente Inner Harbour. Distinguido con una llave MICHELIN, ofrece 431habitaciones y suites elegantes. En su Fairmont Spa, vivirán experiencias únicas inspiradas en la Costa Oeste, mientras que en su restaurante Q at the Empress podrán deleitarse con los sabores del Pacífico Noroeste, acompañados de una carta de vinos galardonada y cócteles inspirados en la región.
Whistler sobre las pistas

Pareja disfrutando de la nieve en Blackcomb Mountain en Whistler – Crédito: Destination British Columbia/Andrew Strain
Una escapada invernal no se concibe sin las pistas nevadas y los paisajes pintados de blanco. Muy cerca de Vancouver se encuentra Whistler, cuya temporada de esquí arranca en noviembre y concluye en abril. Aquí, tú y tu ser amado podrán esquiar y practicar snowboard, caminar con snowshoes entre entornos fascinantes y hasta subirse a la góndola Peak to Peak que conecta las montañas Whistler y Blackcomb. También podrán recorrer las calles del hermoso pueblo pintoresco, comer en alguno de los restaurantes y disfrutar del shopping entre sus decenas de boutiques.
Este es el lugar perfecto para vivir una aventura repleta de emociones. Así que si son intrépidos, tomen nota de las siguientes actividades. La primera es Whistler Snowmobiling, que los llevará en motos de nieve hasta sitios donde las vistas son insuperables. Hay recorridos para los que ya son expertos y también para los que apenas van empezando en esta disciplina.
Y para darle gusto al paladar, la villa de Whistler ofrece cerca de cien restaurantes con una amplia variedad de opciones. Desde elegantes establecimientos como Araxi Restaurant + Oyster Bar, donde podrán disfrutar de platillos elaborados con ingredientes frescos y vinos únicos de la Columbia Británica, hasta opciones más casuales como Caramba! Restaurante, ideal para deleitarse con comida mediterránea y pizzas a la leña. Brinden por su amor con un vodka a temperatura bajo cero en el Grey Goose Ice Room de Bearfoot Bistro, o únanse a un tour de Whistler Tasting Tours para disfrutar los sabores de distintos restaurantes.
Entre el sinfín de opciones, volar con total libertad mientras el paisaje nevado de Whistler está a sus pies es un imperdible. Esto es posible en Ziptrek Winter Après Tour. En total hay 7 puentes colgantes, 2 rígidos, 10 plataformas de observación en la copa de los árboles y 10 tirolesas. A diferencia de otras, aquí no tendrán que preocuparse por frenar porque cuentan con un sistema muy moderno que los hará sentir seguros y cómodos.
Dejen atrás las actividades extremas para vivir uno de los planes más románticos que pueden hacer en esta época del año en Whistler. Se trata de Vallea Lumina, este recorrido los llevará por un sendero iluminado en medio del bosque, donde luces, proyecciones y sonidos envolventes los sumergirán en una historia fascinante. Al mismo tiempo, sigan pistas ocultas y transmisiones de radio antiguas, con las que descifrarán el misterio y se adentrarán en un mundo donde las leyendas cobran vida.
Y hablando de planes románticos para dos, no se imaginan lo especial que es Scandinave Spa. Hagan una pausa en su itinerario y déjense llevar por la relajación. Lo que por momentos podría parecer un desafío entre temperaturas, termina en un espacio de quietud. También pueden agendar un masaje para dos, ¡es un gran plan!
Para hospedarse, este lugar ofrece muchas opciones románticas como el Nita Lake Lodge al pie del lago y el Four Seasons Resort and Residences Whistler, que siempre es una garantía.
Tofino, un lugar para cazar tormentas

Tormentas en Tofino en la Columbia Británica – Crédito: Destination British Columbia/Daniel Ernst
Si buscan una escapada inolvidable, el viaje de Vancouver a Tofino será parte esencial de la experiencia. Comiencen dirigiéndose a la terminal de BC Ferries en Horseshoe Bay para tomar un ferry que los llevará hasta Nanaimo. Durante la travesía de una hora y media, disfruten de la brisa marina y mantengan los ojos atentos para avistar ballenas o águilas sobrevolando el Mar de los Salish. También será un buen momento para relajarse y deleitarse con la comida a bordo.
Una vez en Nanaimo, les esperan aproximadamente tres horas por carretera hasta Tofino, un trayecto que invita a detenerse más de una vez. A lo largo del camino van a querer detenerse un par de veces, ya sea por senderos que se ven irreales, playas que se extienden hasta el infinito y constantes paisajes que les robaran el aliento.
El motivo que atrae a los viajeros más conocedores es la promesa de convertirse en verdaderos cazadores de tormentas. Tú y tu otra mitad podrán ser testigos de la fuerza del mar desde la playa, mientras la brisa cargada por las olas furiosas moja sus cuerpos. ¡Un espectáculo invernal único! Si prefieren mantenerse secos, también pueden admirar las tormentas desde una habitación acogedora en Pacific Sands Beach Resort, Black Rock Oceanfront Resort o el Wick Inn (como lo llaman los locales), pionero en convertir esta aventura en atractivo turístico a principio de los noventa.
Más camino para andar

SilverStar Mountain Resort en el Valle de Okanagan – Crédito: Destination British Columbia/Andrew Strain
Ya sea para la luna de miel, un viaje de aniversario o simplemente una escapada romántica, siempre habrá un pretexto para celebrar el amor en la Columbia Británica, donde una sola visita no será suficiente. Un destino que aman los locales es el Valle de Okanagan, ya que presume un extenso y fértil paisaje, donde se cultivan ingredientes de primera calidad, lo que lo convierte en un punto de encuentro para chefs, granjeros, vinicultores y cerveceros. Además, es hogar de 120 viñedos y es conocida como la región vinícola más septentrional del mundo. Así que, si aman la buena gastronomía, este es un lugar donde vale la pena disfrutar algunos banquetes.
Empiecen por Kelowna, donde podrán visitar bodegas como Indigenous World Winery, Summerhill Pyramid Winery, Frind Estate Winery, la relativamente nueva Priest Creek Family Estate y CedarCreek Estate Winery, donde se come delicioso. Otra opción es ir a Tree Brewing Co, si lo que les apasiona son las cervezas artesanales. Para comer rico y convivir, elijan entre RauDZ Regional Table con su mesa imperial, buen ambiente y amplio menú, o bien, opten por Salt and Brick, que ofrece platillos para compartir.
El camino los llevará a la siguiente parada, Vernon, que es famoso por sus paisajes. Aquí se encuentra Sparkling Hill Resort & Spa, que tiene un estilo lujoso y está enfocado en el bienestar, así que su spa es un imperdible. Además, tiene unas vistas espectaculares que invitan al romanticismo. Si son una pareja que ama los deportes de invierno, deténganse unos días en SilverStar Mountain Resort, un centro de esquí que da esa sensación de un pueblito sacado de un cuento, situado en la montaña. Además de su servicio de primera, está reconocido como el primer resort del país con un lift ticket que brinda acceso a numerosas actividades, incluidos 55 kilómetros de senderos estelares nórdicos y 132 pistas para todos los niveles, llegando incluso a las doble negras.
Siguiendo la ruta encontrarán Kamloops, la segunda ciudad más grande del interior de la Columbia Británica. Sus 100 lagos garantizan muchas actividades invernales para hacer al aire libre como caminatas con raquetas de nieve, esquí de fondo y alpino, así como snowboard. Con un ambiente vibrante, esta es también una región vitivinícola incipiente que cuenta con galerías de arte, museos y teatros. Para sus noches, consideren hospedarse en el Residence & Conference Centre y el Riverland Inn & Suites.
La magia de la Columbia Británica es grande. No hay nada que le haga justicia verdadera como disfrutarla a plenitud. Es un privilegio para aquellos que aman los espacios abiertos y se dejan asombrar por las maravillas naturales. Es especial para los enamorados que no tienen prisa y que están listos para descubrir lo mejor del mundo.
ACERCA DE LAS AUTORAS
Sandra Notario y Susana Porras. Sandra es periodista y Susana, narradora de experiencias. Ambas están especializadas en estilo de vida, bodas y viajes memorables. Desde sus blogs, comparten historias diseñadas especialmente para los enamorados. Con más de 20 años de trayectoria, han colaborado en medios de primer nivel como las revistas Nupcias y Fiancee Bodas.